" Ahí estaba él, tirado en el suelo de aquella habitación en la que tantos recuerdos habían almacenado. Pero todo era diferente, esta vez todo había cambiado. Quizás fueran los cuadros destrozados, las cortinas arrancadas, las rotas baldas o los papeles quemados. Quizás todo fuera un sueño y lo ocurrido unos minutos antes solo era producto de su imaginación. Cerró los ojos para comprobar que esto era verdad y al abrirlos se decepcionó. Todo seguía igual: los cuadros destrozados, las cortinas arrancadas, las baldas rotas y los papeles quemados. Todo seguía igual, ella se había ido.
Llevaba horas tumbado en el suelo. La última vez que alzó la mirada, aún era de día. Sacó el móvil para mirar la hora. "Las tres de la madrugada" se susurró a si mismo. Se levantó del suelo, recorrió el pasillo hacia el salón y salió al balcón. Se sentó en el suelo, sacó el cigarrillo y el mechero, y continuó con aquel reciente vicio que tanto odiaba. En lo alto del negro cielo se situaba aquella compañera inseparable suya, alumbrando desde hace ya mucho tiempo incluso la noche oscura.
Empezó a mirar a pensar en todo lo que había pasado, en cómo había terminado en solo unos instantes aquella relación que llegó a durar años. Le dolían las manos, tenia los nudillos destrozados, había arrojado toda su rabia contra las paredes del dormitorio. Le sangraban las heridas que se había hecho al golpear las paredes, pero no sentía dolor excepto aquel que se refugiaba en su pecho. Ahora todo había terminado, ya no quedaban lágrimas, ni rabia, ni enfado, solo aquel dolor que parecía que duraría para siempre."
" Vivía en una sociedad como la nuestra, llena de máscaras y prototipos de persona perfecta. Donde las personas consideradas como 'diferentes' o 'raras' estaban mal vistas. Discriminadas, infravaloradas, tomadas como seres antinaturales que no merecen atención ninguna. Era una sociedad donde reinaba la espantosa idea de acabar con cualquier tipo de persona que fuera capaz de desarrollar una personalidad que no era igual a la de todos los demás.
Que la sociedad fuera así, no implica que no hubiera personas en contra de este pensamiento popular. Personas que, sin importarles el 'que dirán', quemaban sus máscaras dejando a simple vista su verdadero rostro. Conocidos por algunos como 'héroes' y por muchos otros como la escoria de la sociedad.
Él vivía en aquella sociedad, escondido de todo. Aguantaba lo que se decía de sus 'héroes' porque no quería ser discriminado. El 'yo' que mostraba a la sociedad era una máscara, al igual que la de todas aquellas personas con las que convivía, pero él era diferente, sabía que no podría ocultarlo mucho tiempo. Tenía miedo, miedo a ser.Una noche, salió a la calle, no se encontraba cómodo en su casa. Esa noche convirtió a este pequeño esclavo de la sociedad en un 'héroe'.
Caminaba por las oscuras calles de aquella ciudad que tanto le oprimía. Cruzo calles y callejones, buscando un sitio diferente, solitario, donde quizá podría ser 'él'. Para su sorpresa, encontró una situación un tanto violenta frente a un bar cualquiera de aquella ciudad. Un grupo de chavales, más o menos de su edad, estaban insultando y pegando a una chica. Desde lejos no pareció comprender la razón de aquella pelea. A cada paso que daba, según se iba acercando, fue comprendiendo mejor la situación. Esa chica no llevaba su máscara, al parecer, se había desecho de ella, pues no quería ser como los demás. 'Será idiota'- Pensó él, y espero a que terminara el disturbio para pasar por el lugar. La chica estaba sentada en la acera, le sangraba el labio. Él paso a su lado intentando evitar mirarla, pero justo cuando pasaba, ella dijo:
- ¿Por qué ahora no me miras, cuando antes no eras capaz de quitar la vista?
El chico se detuvo, pero permaneció mudo.
- ¿No respondes? Desde lejos me habías parecido diferente a ellos, pero ya veo que me equivocaba.
- Yo no soy como ellos- dijo él.
- ¿Seguro? Entonces, ¿por qué llevas la misma máscara que ellos? - hizo una pequeña pausa para coger aire y continuó hablando. - Si de verdad no fueras como ellos, habrías intervenido. Pronto volverán a terminar con lo que han empezado.
- No quiero problemas, mejor me voy. - dicho esto, siguió su camino.
Las palabras de aquella muchacha resonaban en su cabeza. Ella era diferente y no tenia miedo a mostrarlo. Era como él aspiraba a ser. Se detuvo no muy lejos del lugar de la pelea, quería asegurarse de poder ver que pasaría a continuación. Tal y como dijo la joven, volvieron. Pronto empezaron otra vez a golpearla. Pero ella no cedía, no iba a ser alguien que no era. Ver esto le hizo cuestionarse si lo que estaba haciendo. Era un cobarde, no era diferente a los demás. Este pensamiento le enfureció. ¿Cómo podía estar observando aquella situación sin hacer nada? Él quería ser diferente, quería ayudar a aquella chica, quería dejar de esconderse. Salió de su escondite, se quitó la máscara y se lanzó a defender a la joven.
Tras la intensa pelea, cayó al suelo exhausto. Transcurrieron varios minutos en silencio, se levantó y antes de emprender su camino dijo:
" Estresado y a punto de explotar, salió corriendo a la calle. Corría y corría, no sabía a donde ir, pero le daba igual, simplemente avanzaba por las calles enrevesadas de aquella ciudad que le había visto crecer. Sin saber como, llego a aquel lugar que tanto le gustaba. Como siempre, nadie pasaba ya por allí. Se acercó a una zona con hierba y se dejó caer. Tumbado en aquel lugar decidió olvidarse de todas aquellas preocupaciones que habían provocado su huida.
Pasaron las horas, pero él no se levantaba. Aquel lugar se había convertido en su modo de huir de la realidad. Nadie podía perturbar ese ambiente que tanta tranquilidad le producía. Pero él sabía que no podría estas así siempre, que tarde o temprano tendría que volver a su rutina. Esa idea le devolvió la angustia con la que había empezado a correr. Se levantó y justo cuando iba a volver a empezar a correr sin rumbo, empezó a llover. Se quedó quieto, alzó su mirada a las nubes. Pronto apareció aquel olor que tanto le gustaba. Aquel olor que producía la lluvia cuando suavemente cae sobre la seca tierra sobre la que los humanos edifican.
Llovía y llovía, pero él no se movía, pues quería disfrutar de la sensación de limpieza que le producía la lluvia en contacto con su piel. Todos sus temores, obsesiones y nervios desaparecieron poco a poco. El agua recorría todo su cuerpo. Su pelo, que habitualmente estaba rizado, se volvió liso y cubrió su cuello. La lluvia hizo visible todas las heridas que, convertidas en cicatrices, albergaba en su cuerpo. No se arrepentía de tenerlas, al contrario, estaba orgulloso de ellas. Todas mostraban que había luchado en múltiples ocasiones, sin importarle las consecuencias de lo que pudiera pasar más adelante. Esas cicatrices le hicieron ser consciente de que huir no era la solución. Miró al cielo una vez más, alzó sus manos y grito con todas sus fuerzas. Acto seguido empezó a correr de vuelta a su rutina, a su lucha continua. No podía rendirse después de todo lo que había vivido, tenía que seguir. Y así es como el guerrero, cuyas heridas ya había curado, volvió a su realidad, su batalla interminable por la vida perfecta."
" Encadenado de pies y manos se encontraba, frente a un cristal completamente trasnparente. ¿Cómo habia llegado allí? Forcejeó, tiro fuerte, pero fue en vano, las cadenas no se soltaban. Tras un rato luchando contra su opresión con toda la rabia que tenia, se calmó. Era como un perro al que habian atado a su caseta, estaba alli para no moverse.
Cansado de luchar por obtener su libertad, se sentó en el suelo y, confundido, contempló aquel cristal, enorme y aparentemente fácil de romper, que se alzaba frente a él. Tras ese cristal podia ver personas en diferentes situaciones. No se habia fijado antes, pero conocía a todas esas personas. Todas esas personas formaban parte de su vida. Se dijó atentamente y se dió cuenta que aquello que veia detrás del espejo eran sus recuerdos. Tristes, alegres, deprimentes, felices y tormentosos, todos estaban ahí. Ver todos esos recuerdos le produjeron una innumerable cantidad de sentimientos. Sentimientos vividos, sentimientos olvidados.
De pronto toda esa sucesión de recuerdos se detuvo, y apareció tras ese espejo aquella persona a la que tanto amaba. Estaba mirandole, o eso pensaba él. Pronto se dió cuenta que aquel cristal no era transparente por fuera, pues su amada no reaccionaba viendole atado. Derrepente ella se desplomó, y arrodillada en el suelo, lloraba mientras gritaba el nombre del joven preso. Él estaba allí, gritando con todas sus fuerzas que estaba delante suya. Pero no le oia. Un ataque de ira recorrio sus venas al encontrarse en tal situación. Volvió a luchar por poder moverse de nuevo. Tiró, siguió tirando. Hacia tanta fuerza que sintió que le iban a arrancar sus extremidades. En un último esfuerzo las cadenas cedieron, era libre, pero aun quedaba un problema, seguía estando al otro lado del cristal.
Cegado por su colera, arremetió con todas sus fuerzas contra el cristal. Sintió que lo había roto, podia ver escombros del cristal tirados por el suelo. Alzó su mirada rápidamente para poder estar con ella. Pero algo no iba bien, el cristal seguía intacto. No entendía qué estaba pasando y se acercó al cristal para examinarlo.
Puso su mano sobre este, era frio como el hielo. Tras un breve descanso, se volvió a centrar en romper el cristal, pero sus golpes seguian sin dar resultado. A cada golpe, salian más trozos de aquel cristal, pero seguia sin romperse. Desesperado siguió golpeando el cristal. Los restos del cristal empezaron a clavarse en sus manos, que ensangrentadas, seguian impactando sobre el gélido cristal. Era inutil, nada de lo que hacia era capaz de romper aquella barrera que le separaba de su amada. Le dolian las manos y la sangre no paraba de fluir. El cansancio pudo con él. Se derrumbó sobre aquel suelo cubierto de cristales y sangre. Ya no podia continuar. Finalmente se dio cuenta de que jamás podria salir de alli, aquel lugar se habia convertido en su celda de cristal."
Este texto es de mediados de diciembre de 2011 creo recordar, es la continuación al dia que tanto anhelaba en el texto anterior, y su resultado. Cuando hablo de la muerte de mi yo debil, me refiero a la muerte de esa parte de mi, no de yo como persona. Este texto no es solo el transcurso de dos dias, este texto lo escribí al cabo de dos o tres semanas.
"Ayer por la noche, todo se me volvió a derrumbar encima. Miles de escombros de lo que antes eran mi ilusiones, me aplastaron, impidiendome volver a levantarme. El vacio y el dolor siempre vuelven, no importa cuan grande sea mi intento por seguir adelante, siempre volveré a caer.
Me levanto, para poder seguir caminando, porque no quiero seguir perdiendo el tiempo. Ella nunca lo sabrá, porque todo lo que yo siento, morirá encerrado en mi corazón y, con ellos, morirá esta parte de mi, que tanto me hace sufrir.
Ayer, en parte, fue un alivio. Mejor haberme dado cuenta ahora, a luchar por algo que no merecia la pena siquiera intentar, por algo que no se me permitia alcanzar. Por intentar atravesar un muro sin una puerta que me permitiera continuar hacia delante.
Tantas veces me he imaginado una vida que no puedo llevar, simplemente por querer tener una historia feliz en esta puta mierda de vida que llevo, en la que no sé quién soy, ni quién quiero ser. Estaba tan ciego, pensé: "Esta vez, todo me saldrá bien". Incredulo, ¿en serio pensé que podia conseguirlo? No soy más que basura, no soy más que una persona que aspira a más de lo que puede tener.
Anoche, sentí un vacio aún mayor que cualquier otro que pudiera haber sentido anteriormente. Esta vez me he dado de bruces contra lago que era imposible para mi. ¿Dónde queda esa felicidad que yo sentí al verla en la lejanía? ¿Esos latidos que poco a poco se fueron deteniendo según se acercaba? ¿Dónde queda mi emoción?
Lo he tirado todo a la basura. No me sirve, no me va a ayudar en mi camino. No hay forma de que yo forme parte de su vida y eso es lo que más me duele... Cómo de doloroso es que te arranquen esa parte de ti que tanto amas. Duele, pero el dolor es también una solución. Es la última, es la peor y por supuesto la más dura de todas.
Pero solo puedo hacer esto y esperar que todo forme parte del pasado. Para poder olvidarlo, porque cuanto más lo pienso, más me duele. Soy una persona horrible, no soy capaz de mirarle feliz a la cara, aún sabiendo que ella lo es.
Ella tiene mi pasado, se lo dí, cuando pensé que seria una forma de demostrarle que le doy mis recuerdos más dolorosos, y páginas en blanco para escribir el futuro junto a ella. He olvidado un pasado para caer en otro que no se cuando podré dejar atrás.
"No puedes buscar el amor para ser feliz, aparecerá cuando menos te lo esperes..." Y tiene razón. Soy tonto al intentar buscar algo así. Esto es algo que no se le puede implantar a los demás, es algo que surge casi simultaneamente. Lo das todo y lo pierdes, te quedas sin nada, y te ries de lo imbecil que eres, por no empezar a llorar hasta no poder más.
Ayer, arrodillado en el suelo, suplicaba a mi corazón, suplicaba al mundo entero, que no fuera verdad lo que habia visto. En mi garganta sentía un grito formado completamente por dolor, por sufrimiento, y tristeza. Con la cabeza apoyada en el frio suelo, dejaba caer las lágrimas que siempre habia intentado retener. Salió esa parte de mi, ese "yo" débil, dolorido, moribundo, que solo desea morir y dejarlo todo atrás, desaparecer de este mundo en que el dolor reina con mano dura y aplasta de forma cruel a aquellas personas que creen que pueden ser felices cuando están destinadas a sufrir.
La suerte no existe, el sentimiento de vacio y dolor siempre reinará en mi corazón hasta el fin de mis dias. Porque soy incapaz de mirar al frente sin volver la cabeza al pasado. Soy un fraude, doy consejos a los demás que luego no soy capaz de cumplir. Mis palabras ya no valen nada, porque ni siquiera yo creo en ellas.Ya no soy más que un recipiente vacio, cuyo antigüo contenido se a consumido derrepente.
Ha pasado un día, y he estado tan centrado en mi, que no me fijé de que ella también estaba sufriendo. Rompieron la misma noche que yo me derrumbé.... Y no soy capaz de ayudarla, mi ayuda no es suficiente, al menos, no veo que puede alegrarla. Me estoy dejando llevar por mis sentimientos, y no puedo ayudar como quisiera.
He decidido dejar de querer para que esto no siga pasando. Quisiera
ayudar.... Solo quiero que sonría y que deje de sufrir. Joder... ¿Por
qué soy tan jodidamente inútil? ¿Por qué no puedo olvidarla? Si sigo
así, me voy a acabar dando otra vez contra el mismo muro, y esta vez
quizas ya no sea capaz de levantarme. Pero... No puedo evitar quererla y
dejar de preocuparme por su felicidad... No puedo."
Este segundo texto es de finales del mes de noviembre de 2011, presagio de algo que pasaria después y que me hundio bastante.
"Un dia, mejor dicho, unas horas. Solo me queda ese tiempo para saber si pasará algo o no. Todo depende de los sentimientos, que espero, se manifiesten. Felicidad, no, esta vez no la perderé. Decidí que aceptaría el resultado, cualquiera que fuera.
Dos caminos, dos posibles sucesos. Cada uno de estos me llevará por dos sendas, dos soluciones. Una me hará llegar a mi felicidad, la otra atentará contra la misma.
Pero...Continuar es mi único camino, no volveré a pasar por aquello. No una 3ª vez. Esta vez, no voy a dejar de ser feliz."
Este texto es ya de hace un año, no lo confundais con mi situación actual. Este texto lo escribí más o menos a finales de octubre, principios de noviembre de 2011.
"Ya han pasado 6 meses desde el momento en que todo empezó a salirme mal. Un verano desperdiciado, triste, deprimido. Sólo una canción era capaz de describir mi dolor. Un viaje, miles de kilómetros recorridos. Una escapada de esta realidad, que me estaba matando poco a poco.Un país nuevo, un nuevo sentimiento y llegó Septiembre.
Con Septiembre llegó mi nueva esperanza. Una persona que me sacaria del sufrimiento y me llevaría a cometer locuras enormes de las que no me arrepiento. Compuse la melodía que representaba mis sentimientos y escribí la letra que me dictaba el corazón.
Llego octubre, y con él, sus heridas comenzaron a abrise. Cuando estas heridas se convirtieron en grietas, todo terminó. Volví a morir por dentro, estaba destrozado. Y poco después la ví. Un día entero, juntos, que jamás olvidaré, pero que en parte me duele recordar.
Pasaron las semanas y encontré mi sueño. Renuncié a seguir luchando por ella, a seguir golpeando una pared que hacia tiempo que se habia solidificado. Empecé a contar los días que pasaban, a nombrarlos con títulos que representaban mis sentimientos, mi ideas.
Con el tiempo me fueron motivando. Decidí luchar por mis sueños y no rendirme jamás. Y eso haré, si caigo, me levantaré. Si es necesario volveré a aprender a camniar, e incluso, a correr. No me dentendré, seguiré adelante, porque "ya he esperado suficiente", es hora de que todo cambie."
Hoy, mirando entre todas las cosas que tengo he encontrado mi cuaderno de 2011-12. En este cuaderno escribia textos que me salian directamente de lo que yo sentia. Creo que es hora de hacerlos públicos. Pero antes, quiero poner aqui mi historia, la historia de por qué empecé a contar los dias, espero que os guste:
"Es hora de contar, de seguir contando. Hace un año, me enamoré.
Me enamoré mucho. Demasiado. De una persona a la que ni siquiera conocía
en persona. Hablabamos todos los días, a todas horas. Me enamoré tanto
de ella que le compuse una canción. Y un día, llegaron las palabras que
me destrozaron por completo. El ver la imposibilidad de estar juntos, me
hizo daño, mucho daño. Pasaron los días, y yo seguía deprimido. No lo
mostraba pues una sonrisa engaña a cualquiera. Un día me miré al espejo.
Y vi en lo que me había convertido. El chico alegre y feliz había
desaparecido, solo quedaba un pobre infeliz en el que se había
derrumbado todo su mundo. Entonces un sentimiento surgió dentro de mi.
Un sentimiento de decepción conmigo mismo. ¿Cómo podía seguir así de
deprimido si ya habían pasado varios días? Me puse los cascos. Puse
"Best of you" de los Foo Fighters y pensé: "Esto se acabo. Se acabo el
seguir siendo infeliz." Y entonces me di cuenta. Tenia que pasar página,
no podía seguir hundiendome así. Y ese día empecé a contar, para no
olvidar nunca la decisión que tome de pasar página. La decisión de ser
feliz. Y aquí estoy, un año después de todo ello. Feliz. Con una persona
a la que amar y con la que siento que soy feliz. Y ahora me planteo un
nuevo ideal, un ideal que ya tenia en mente. Pero esta cuenta será para
no olvidarme jamás de él. Y ese ideal, es el de volver a caminar siempre
que me caiga. Levantarme todas las veces que sea necesario para ser
feliz. Porque lo más importante no es la caída, si no las ganas con las
que nos levantamos después de caer. Porque nunca sabes que te va a pasar
en el futuro, y tienes un camino muy largo que recorrer como para
quedarte estancado en el pasado. Sigue siempre tu camino, mira atrás
solo para recordar qué te ha hecho como eres, no para deprimirte con tu
pasado. Porque si una persona te ha hecho daño, ya llegará otra que te
cure. Y ante todo, nunca te rindas. Y por ese ideal, solo por ese ideal
seguiré contando. Para mantenerlo vivo. Para no olvidarme de el nunca.
Pues este ideal es lo más valioso que puedo transmitir. La vida es
demasiado corta como para estancarnos en los problemas del pasado. Hay
que vivir la vida y extraerle todo el meollo. "