martes, 6 de noviembre de 2012

Hero

" Vivía en una sociedad como la nuestra, llena de máscaras y prototipos de persona perfecta. Donde las personas consideradas como 'diferentes' o 'raras' estaban mal vistas. Discriminadas, infravaloradas, tomadas como seres antinaturales que no merecen atención ninguna. Era una sociedad donde reinaba la espantosa idea de acabar con cualquier tipo de persona que fuera capaz de desarrollar una personalidad que no era igual a la de todos los demás.

Que la sociedad fuera así, no implica que no hubiera personas en contra de este pensamiento popular. Personas que, sin importarles el 'que dirán', quemaban sus máscaras dejando a simple vista su verdadero rostro. Conocidos por algunos como 'héroes' y por muchos otros como la escoria de la sociedad.

Él vivía en aquella sociedad, escondido de todo. Aguantaba lo que se decía de sus 'héroes' porque no quería ser discriminado. El 'yo' que mostraba a la sociedad era una máscara, al igual que la de todas aquellas personas con las que convivía, pero él era diferente, sabía que no podría ocultarlo mucho tiempo. Tenía miedo, miedo a ser.Una noche, salió a la calle, no se encontraba cómodo en su casa. Esa noche convirtió a este pequeño esclavo de la sociedad en un 'héroe'.

Caminaba por las oscuras calles de aquella ciudad que tanto le oprimía. Cruzo calles y callejones, buscando un sitio diferente, solitario, donde quizá podría ser 'él'. Para su sorpresa, encontró una situación un tanto violenta frente a un bar cualquiera de aquella ciudad. Un grupo de chavales, más o menos de su edad, estaban insultando y pegando a una chica. Desde lejos no pareció comprender la razón de aquella pelea. A cada paso que daba, según se iba acercando, fue comprendiendo mejor la situación. Esa chica no llevaba su máscara, al parecer, se había desecho de ella, pues no quería ser como los demás. 'Será idiota'- Pensó él, y espero a que terminara el disturbio para pasar por el lugar. La chica estaba sentada en la acera, le sangraba el labio. Él paso a su lado intentando evitar mirarla, pero justo cuando pasaba, ella dijo:

- ¿Por qué ahora no me miras, cuando antes no eras capaz de quitar la vista?

El chico se detuvo, pero permaneció mudo.

- ¿No respondes? Desde lejos me habías parecido diferente a ellos, pero ya veo que me equivocaba.

- Yo no soy como ellos- dijo él.

- ¿Seguro? Entonces, ¿por qué llevas la misma máscara que ellos? - hizo una pequeña pausa para coger aire y continuó hablando. - Si de verdad no fueras como ellos, habrías intervenido. Pronto volverán a terminar con lo que han empezado.

- No quiero problemas, mejor me voy. - dicho esto, siguió su camino.

Las palabras de aquella muchacha resonaban en su cabeza. Ella era diferente y no tenia miedo a mostrarlo. Era como él aspiraba a ser. Se detuvo no muy lejos del lugar de la pelea, quería asegurarse de poder ver que pasaría a continuación. Tal y como dijo la joven, volvieron. Pronto empezaron otra vez a golpearla. Pero ella no cedía, no iba a ser alguien que no era. Ver esto le hizo cuestionarse si lo que estaba haciendo. Era un cobarde, no era diferente a los demás. Este pensamiento le enfureció. ¿Cómo podía estar observando aquella situación sin hacer nada? Él quería ser diferente, quería ayudar a aquella chica, quería dejar de esconderse. Salió de su escondite, se quitó la máscara y se lanzó a defender a la joven.


Tras la intensa pelea, cayó al suelo exhausto. Transcurrieron varios minutos en silencio, se levantó y antes de emprender su camino dijo:

- Te lo dije, yo no soy como ellos."


jueves, 1 de noviembre de 2012

"Under the rain"

" Estresado y a punto de explotar, salió corriendo a la calle. Corría y corría, no sabía a donde ir, pero le daba igual, simplemente avanzaba por las calles enrevesadas de aquella ciudad que le había visto crecer. Sin saber como, llego a aquel lugar que tanto le gustaba. Como siempre, nadie pasaba ya por allí. Se acercó a una zona con hierba y se dejó caer. Tumbado en aquel lugar decidió olvidarse de todas aquellas preocupaciones que habían provocado su huida.

Pasaron las horas, pero él no se levantaba. Aquel lugar se había convertido en su modo de huir de la realidad. Nadie podía perturbar ese ambiente que tanta tranquilidad le producía. Pero él sabía que no podría estas así siempre, que tarde o temprano tendría que volver a su rutina. Esa idea le devolvió la angustia con la que había empezado a correr. Se levantó y justo cuando iba a volver a empezar a correr sin rumbo, empezó a llover. Se quedó quieto, alzó su mirada a las nubes. Pronto apareció aquel olor que tanto le gustaba. Aquel olor que producía la lluvia cuando suavemente cae sobre la seca tierra sobre la que los humanos edifican.

Llovía y llovía, pero él no se movía, pues quería disfrutar de la sensación de limpieza que le producía la lluvia en contacto con su piel. Todos sus temores, obsesiones y nervios desaparecieron poco a poco. El agua recorría todo su cuerpo. Su pelo, que habitualmente estaba rizado, se volvió liso y cubrió su cuello. La lluvia hizo visible todas las heridas que, convertidas en cicatrices, albergaba en su cuerpo. No se arrepentía de tenerlas, al contrario, estaba orgulloso de ellas. Todas mostraban que había luchado en múltiples ocasiones, sin importarle las consecuencias de lo que pudiera pasar más adelante. Esas cicatrices le hicieron ser consciente de que huir no era la solución. Miró al cielo una vez más, alzó sus manos y grito con todas sus fuerzas. Acto seguido empezó a correr de vuelta a su rutina, a su lucha continua. No podía rendirse después de todo lo que había vivido, tenía que seguir. Y así es como el guerrero, cuyas heridas ya había curado, volvió a su realidad, su batalla interminable por la vida perfecta."