- "Estoy cansado." - Se dijo a si mismo. - "Estoy cansado de luchar... Y aún así, lo sigo haciendo. ¿Por qué? ¿Por qué no me rindo?"
Justo en aquel momento de duda, empezó a llover. Allí sólo estaban él, su muro y la lluvia. La sangre circulaba por sus manos y caía en los charcos que la lluvia dejaba en el suelo.
- "¿Qué estoy haciendo? Ya no me queda nada, lo he perdido todo. ¿Por qué sigo? ¿Qué pretendo conseguir?" - A cada pregunta que se hacía, sentía mayor necesidad de derribar el muro con sus propias manos.
Los golpes se sucedían unos tras otros. Entre golpe y golpe aparecía en su cabeza un recuerdo, una imagen de su pasado. La pared seguía en su sitio. Nunca se movía, o al menos eso pensaba él.
Sus manos estaban cada vez más ensangrentadas y con más heridas; pero le daba igual, seguía arremetiendo contra ese muro y su ira aumentaba a cada imagen que aparecía en su cabeza.
-"¿Por qué? ¿Por qué no puedo parar? ¡Ya no tengo razones para seguir luchando!"- Las lágrimas comenzaron recorrer sus mejillas mientras se mezclaban con la lluvia. No era el dolor externo lo que le hacia daño, era el vacio de su interior.
Los recuerdos se desbordaban en su mente. Su vida estaba vacía, no tenia razones para luchar, pero aun así lo hacía. Estaba destinado a seguir luchando. Era un luchador desmotivado , un soldado desarmado, un guerrero que había perdido el rumbo. No sabía hacer otra cosa.
-"¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!"- Gritó de rabia. - "¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!"
Sus gritos desesperados podían oírse desde la lejanía. El dolor se hacía presencia en aquellos gritos.
Pero a nadie parecía importarle lo que estuviera pasando.
-"¡JODER! ¡JODER, JODER, JODER!"- En ese instante cayó de espaldas al húmedo suelo. Su corazón latía guiado por la rabia y la locura. - "No puedo seguir así... No puedo más. No se qué estoy haciendo, ni por qué. Tampoco consigo nada." - Hizo un pequeño silencio y se centró en sus recuerdos. Las lágrimas empezaron a caer con más fuerza. Arrastraban consigo el enfado y la ira, la desesperación y la rabia. - "Debo seguir. No puedo rendirme. Debo luchar....por mi."
Lentamente, se levantó del suelo, observó el muro, cogió aire por última vez y cargo con todas sus fuerzas contra el muro una vez más. La pared cedió a su paso. Al otro lado de aquel muro salía el sol. Miró hacia adelante y dijo:
-"No necesito una razón para seguir luchando. No necesito luchar por nadie. Solo lucharé por sacarme adelante. No puedo rendirme."